En 2019 estudié Diseño Gráfico en Chavón, La Escuela de Diseño, donde desarrollé las bases de mi formación visual. Ahí aprendí a entender la composición no solo como una herramienta, sino como un lenguaje: cómo distribuir elementos, jerarquizar información y usar el color y la forma para transmitir una intención clara. Esa etapa me enseñó que cada pieza visual debe comunicar un punto de vista, y que el diseño funciona cuando consigue chocarte sin necesidad de palabras.